“Era fascinante. Había magia, duende, algo irresistible en todo Federico”. Las palabras de Rafael Alberti recordando a García Lorca, resumen, en admirable síntesis, la figura de quien nació poeta “por la gracia de Dios, o del demonio”, como él mismo dijera alguna vez.
“Apasionado instintivista” - y aquí, instinto equivale a corazón -, recuperó para la poesía española una corriente sojuzgada por el modernismo, por el “arte por el arte” “mediante una inteligente y armónica fusión de los elementos tradicionales y restauradores, por la espléndida aleación de un sabor clásico y renovadora y juvenil curiosidad”
Frente al arte deshumanizado, es la de García Lorca, poesía humana, lirismo apasionado, “inspiración, puro instinto, razón única del poeta que debe volcarse, desarmarse, proyectarse, con profunda ternura, alrededor de los temas eternos: vida, amor, muerte, alegría y pena”.
Pero este poeta, todo corazón, supo también expresar en forma directa - en actos y palabras - su compromiso con el mundo: “Siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Nosotros - me refiero a los hombres de significación intelectual y educados en el ambiente medio de las clases que podemos llamar acomodadas -, estamos llamados al sacrificio. Aceptémoslo. En el mundo ya no luchan fuerzas humanas, sino telúricas. A mí me ponen en una balanza el resultado de esta lucha; aquí, tu dolor y tu sacrificio, y aquí, la justicia para todos, aún con la angustia del tránsito hacia un futuro que se presiente pero se desconoce, y descargo el puño con toda mi fuerza sobre el último plato de la balanza”. Y así, cuando el drama ganó las calles en España, Federico fue una de las primeras víctimas y, en la madrugada del 19 de agosto de 1936 cayó fusilado por la reacción. Tal vez nunca se habrá llorado y protestado tanto en la tierra entera como ante su muerte. “El primer poema que detalló este horror fue de Antonio Machado. Su tremendo estribillo sonará para siempre, como un redoble de campana, en la noche de sus asesinos:
…Que el crimen fue en Granada, saber - ¡pobre Granada! -, ¡en su Granada!
Había nacido en Granada el 5 de junio de 1898.
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