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Alejandro Magno
Hijo y sucesor de Filipo de Macedonia, Alejandro el Grande, también llamado Magno, nació en el 356 a.C. y era un joven de veinte arios a la muerte de su padre. Supuesto descendiente de Heracles y de Aquiles, ambos antepasados místicos pertenecían al aspecto “griego” de su alma que siempre rivalizó con su naturaleza “bárbara” y, desde sus primeros movimientos fue claro su deseo de aparecer como el líder de los griegos. Discípulo de Aristóteles, este le trasmitió su interés general por el saber y por la ciencia que lo llevaba a indagar en todos los campos de la investigación; mas aún, la clara conciencia de sus deberes hacia el helenismo, tan importante en los primeros arios de Alejandro, se debió en buena parte al consejo de Aristóteles. Así adhirió a la idea de una guerra contra Persia con la sensación apasionada de ser el campeón de Grecia en la lucha contra los bárbaros, el segundo Aquiles, el vengador de la invasión persa, ciento cincuenta arios atrás.
Sin embargo, cuando la campaña panhelénica llegó a su culminación se vio que jamás había sido otra cosa que una ficción, una imagen poderosa en la mente de Alejandro. Lo que vino después, no fue tampoco una guerra de conquista macedonia, aunque llevó al rey macedonio y a sus hombres mas lejos de lo que nunca pudieran haber sonado.
Oriente cautivó cada vez mas el espíritu de Alejandro y cobró mayo urgencia el deseo person31 de ser e soberano de Oriente no menos que de Occidente, entre los cuales, deliberadamente 0 no, intentó de continuo establecer puentes.
A su muerte en el 323 a.C., su inmenso imperio se disolvió con rapidez, pero lo efímero de su existencia dejó pese a todo a profundas huellas. Sin el no habría existido la época helenística con sus tendencias ecuménicas ni, por lo tanto, el Imperio romano ni el Cristianismo como religión universal. Que clase de hombre fuera Alejandro es algo difícil de contestar.
Hombre de cualidades contradictoras a la vez que de ánimo muy mudable: idealista y realista, general osado y excelso, oportunista y cuidadoso planificador, mecenas de la investigación científica y visionario irracional, hombre capaz de amar y ser amado a la vez que tirano brutal y colérico. Es privilegio del genio albergar en si más de una personalidad. EI, que alcanzó en más breve tiempo, más logros que Napoleón o César, también fue, al igual que ellos, prueba eminente de que el poder corrompe y de que el poder absoluto corrompe de manera absoluta. Pero, en la medida en que cambió la faz del mundo, esto es mas importante que el hecho de que sus actos no nos permitan ver claramente su propia faz que permanece en la niebla.
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