Buda
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Entre los siglos VI y V a.C., vivió en la India el príncipe Siddhartha Gautama, mas conocido como el Buda, fundador de una gran corriente de pensamientos religiosos que unificó espiritualmente a una gran parte del continente asiático e incluso despertó ecos importantes en Occidente.
A este sabio, Asia le debe el único humanismo vital que haya sido capaz de concebir y aceptar; su Iluminación rompió con la concepción india - con su doctrina de muertes y renacimientos sin fin -, que excluía de la manera más absoluta todo progreso individual; él ofreció a todos, los medios para cortar esa cadena y alcanzar un estado del que ya no fuera posible decaer: el Nirvana.
El Buda sintió profundamente el problema de la universalidad del dolor y la fraternidad de los hombres y de esta actitud compasiva derivaron implicaciones sociológicas que tuvieron enorme importancia en toda la historia asiática durante más de dos mil años. Como fenómeno religioso y filosófico, como fenómeno “cultural”, el budismo es de capital importancia para la humanidad entera.
En cierto sentido, el Buda fue un rebelde y un innovador, no el único, pero sí el más hábil, el más genial, el más francamente revolucionario, ya que no impartía una enseñanza esotérica sino que se expresaba en términos tan transparentes, tan lógicos, que su verdad podían verla todos; una verdad que no aceptaba privilegios de clase o de casta.
El budismo fue sin duda una religión apostólica que no se contentó con haber conquistado gran parte de la India, sino que, lenta y casi inconscientemente, contribuyó a la unificación cultural de Asia, al progresar en todos aquellos países en los cuales la actitud religiosa del pueblo estaba en condiciones de apreciar su valor. En la época moderna, también el occidente descubrió su riqueza y hoy, como religión, aunque haya sido desplazada de la India, sigue siendo una de las mayores del mundo y subsiste todavía el milagro de la supervivencia durante dos milenios y medio de una comunidad nacida de las palabras de un sabio, consagrada a la pobreza y a la limosna y obligada por el compromiso preciso de respetar toda vida, de no matar; una comunidad que despreciaba todo lo que el mundo ha honrado y honraba lo que el mundo siempre ha despreciado, no obstante lo cual sobrevivió a luchas, matanzas y persecuciones.
Hoy tiene un peso político no escaso en los más atormentados sectores del Asia y no deja de influir más o menos directamente, también sobre nuestro pensamiento de occidentales encaminados a la conquista de nuevos conocimientos científicos y quizás del espacio cósmico.
Se han discutido mucho y se discuten aún las fechas del nacimiento y la muerte (0 sea el nirvana) de Buda. Según afirmación unánime de las fuentes -cualesquiera sean las corrientes o los países a los que pertenezcan-, vivió ochenta anos: este dato puede considerarse seguro. En cuanto al año del nirvana, que para los budistas es el acontecimiento esencial de su existencia y de la humanidad, todas las tradiciones lo calculan con respecto a la consagración real del emperador Ashoka Maurya, considerado el Constantino del budismo. Pero la fecha de Ashoka no es del todo segura (presenta ligeras variaciones), mientras que las tradiciones ofrecen dos cómputos o, si se prefiere, dos cronologías diferentes: una de ellas, llamada la cronología larga, ubica el nirvana 218 años antes de la consagración, la otra -la cronología corta- lo ubica 100 años antes. Esta ultima es la que adoptan casi todas las fuentes sánscritas y chinas, mientras que la primera -la larga- utilizada por el budismo de Ceilán. Una Fuente de Asia Central (traducci6n tibetana de una crónica khotanesa) coincide, aproximadamente con la tradición de Ceilán llamada también, pali. Una de las fechas más probables de la consagración de Ashoka es el 268 A. C. (oscila, sin embargo, entre el 270 y el 260, aunque la mayor probabilidad, con mucho, es para el 269 y el 268), fecha que puede confirmarse indirectamente por una tradición colateral llamada dotted record, que se refiere en lo esencial al nirvana del Buda.
El conjunto de textos canónicos del budismo constituye el llama do Tripitaka, es decir, “las tres cestas”, porque todos los textos esenciales podían reunirse en tres cestas: una contenía el Sû1tra, es decir, las obras que contenían los discursos de Buda; otra llamada el Vinaya: con las obras que establecían reglas disciplinarias y la tercera, el Abhidharma, que con tenia los escritos dedicados a cuestiones técnicas, teo1ógicas y filos6ficas. Al parecer, los recopiladores del Vinaya indicaron con un punto cada año siguiente a la muerte del Maestro. En 489 d. G. Samghabbadra indica el punto 975º, que ubica el nirvana del Buda en el 486 a. C. y la consagración de Ashoka en el 268, 218 anos después del nirvana. De este modo, todo coincide, y por ello hemos adoptado aquí, aún con todas las reservas del caso, esta cronología que se basa en las investigaciones de P. H. L. Eggermont, The Chronology of the Reign of As’oka Maurya, Leiden, 1956, y que ha sido adoptada también por E. Lamotte, Histoire du Bouddhisme indien, Lovaina, 1958. Las otras fechas propuestas para el nirvana son: el 438 a. C. según la Cambridge History of India, el 478 a. C. por los autores de la Inde Classique (L. Renou, J. Filliozat y otros), el 480, como fecha aproximada, por muchos otros autores, entre ellos E. Conze, y el 476 por una minoría que comprende, sin embargo, buenos divulgadores. La tradición mas difundida, que fija en un siglo exacto el lapso entre el nirvana y la consagración de Ashoka, revela al análisis critico un carácter casi con seguridad legendario, y por ende infundado.
566 a. C.
Nacimiento de Siddhartha Gautama en Kapilavastu.
550 a. C.
Se casa con la prima Yashodharâ.
537 a. C.
La “gran separaci6n”. Siddhartha abandona a su familia, la vida de la corte, las comodidades y las riquezas.
532 y 531 a. C.
Fin del periodo de ascetismo.
532 6 531 a. C.
La Iluminación. El asceta Siddharta se convierte en el Buda.
486 a. C.
Muerte de Buda.
483 a. C.
Primer concilio budista de Vaishâli.
272 a.C.
Ascenso al trono de Ashoka Maurya.
246 a. C.
Mahinda introduce en Ceilán el budismo.
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