Jean Piaget
Jean Piaget es quizás uno de los últimos representantes de una estirpe que comprende a hombres como Descartes y Leibniz, la estirpe de esos raros genios que contribuyeron a crear la ciencia y a revolucionar la filosofía, realizando aportes en ambos campos.
Biólogo de formación, con inquietudes filosóficas desde la adolescencia, no se convierte en filósofo con títulos académicos porque desconfía del valor especulativo de las elucubraciones filosóficas. Para dar respuesta a sus dudas, hacia 1918 decide hacer una corta incursión por la psicología, de dos o tres años de duración.
Su paso por la psicología, lejos de ser el corto paréntesis propuesto, se convertirá en una actividad absorbente que le insumirá más de cuarenta años de trabajo.
Una vez acumulada una extraordinaria masa de datos acerca del desarrollo del pensamiento en el niño, después de haber descubierto procesos completamente ignorados hasta entonces y de haber formulado la primera teoría coherente y rigurosa del desarrollo de la inteligencia humana. Piaget considera llegado el momento de constituir una epistemología que concilie la deducción rigurosa con la investigaci6n experimental.
La reflexión sistemática con el respeto hacia los hechos. Así surge la epistemología genética. “un estudio de las estructuras concretas de las ciencias y de los métodos por ellas usados para comprender sus integraciones dentro de cada una y de todas ellas en conjunto”.
El nombre de Newton está ligado a la ley de la gravitación universal expuesta en su famosa obra Philosophiae naturalis principia mathematica, publicada en 1687 y que signa el acta de nacimiento de la física moderna.
En noviembre de 1859 apareció la primera edición de la obra de Charles Darwin, titulada El origen de las especies, obra que entraña, en la época, un replanteo completo del espacio mental humano.
Desplegar en pocas páginas la vida y las contribuciones de un hombre de genio es siempre tarea ardua, y en el caso de Russell es particularmente complicada. En especial, resulta casi imposible encontrar una estrategia adecuada para aproximarse y abarcarlo.
Sigmund Freud nació en Freiberg en 1856 y murió en Londres, donde se había refugiado del nazismo antisemita, en el año 1939. Creció en una sociedad victoriana, cerrada, segura de sí, opresiva para todo espíritu anticonformista, y poco antes de morir tuvo el triste privilegio de ver confirmada su teoría sobre el “retorno a lo orgánico”, la tendencia a la destrucción que sufre la humanidad.
El genio de Leonardo de Vinci -artista prodigioso, ingeniero profético- proporciona una de las mejores ilustraciones de la mentalidad renacentista, creadora infatigable de modelos y de esquemas a través de los cuales se esboza ya el rostro del nuevo mundo técnico e industrial.