Archivo para la categoría ‘Literatura’

13
Oct

Nicolás Maquiavelo

   Publicado por: admin Tags: , , ,

En la segunda mitad del siglo XV Italia pasa por un período de equilibrio político: sobre el mosaico medieval se ha constituido un sistema de Estados que se reparte el territorio y la influencia, mediante alianzas que aseguran su estabilidad.

El reino de Nápoles, bajo la influencia de Aragón, es también objetivo de la monarquía francesa que está en situación de reivindicar derechos sobre la región y obtener de ello un punto de apoyo para una intervención en la península. Al mismo tiempo, la unión de las casas de Aragón y Castilla en España dará a la corona española derechos semejantes para defender y aún extender sus posiciones en ella.

En el centro de Italia, el Papado y Florencia se dividen el territorio y la influencia política. El Papado entra en la segunda mitad del siglo XV con una posición firme y con una política renovada y decidida a reconquistar las ciudades, sobre todo en la Romaña, que se habían independizado de su autoridad y convertido en señoríos locales. En este propósito coinciden los esfuerzos de personajes de tan opuestos intereses personales como César Borgia y Julio II.

Vecina a los territorios papales, Florencia mantenía con Roma estrecho contacto y aspiraba a dominar toda la Toscana, propósito que realiza en este período, dominando algunas ciudades por la fuerza como en el caso de Pisa, atrayéndose otras amistosamente, como Pistoia, o manteniendo una actitud laxa como en Siena.

En el norte, Venecia y Milán se reparten la hegemonía. La primera mientras apoyó su grandeza en su poderío marítimo y su comercio extraitaliano no demostró interés en los asuntos de Italia; pero al aparecer los turcos en el Mediterráneo sus perspectivas cambiaron y se volvió hacia el interior. Las potencias vecinas - el Papado, soberano de la Romaña, Milán y Florencia - advirtieron el peligro de este cambio de posición de una potencia con la cual ninguna de ellas podía competir aisladamente en recursos económicos ni en poderío y todas se pusieron en guardia. Restaría señalar que las grandes potencias extraitalianas, en las postrimerías del siglo XVI, aprovechando en parte esta situación, intervienen en forma creciente en la península; como corolario, al cabo de las dos primeras décadas del siglo XVI, los Estados italianos dejan de tener significación en Europa, inclinados ante el nuevo amo, el emperador Carlos V.

Es en este contexto complejo en que debe ubicarse la obra de Maquiavelo analizada en el presente estudio. Estrechamente determinada por circunstancias de la Italia de su tiempo, la obra puede ser mal interpretada si no se tienen presentes aquéllas; colocada en cambio dentro del marco que le proporciona la época de su creación, sus tesis fundamentales adquieren sentido y densidad y el llamado “maquiavelismo” se despoja de los caracteres con que lo califica una consideración superficial. Nicolás Maquiavelo nació en Florencia el 3 de mayo de 1469 y murió en la misma ciudad el 21 de junio de 1527.

Continuar leyendo…

“Era fascinante. Había magia, duende, algo irresistible en todo Federico”. Las palabras de Rafael Alberti recordando a García Lorca, resumen, en admirable síntesis, la figura de quien nació poeta “por la gracia de Dios, o del demonio”, como él mismo dijera alguna vez.

“Apasionado instintivista” - y aquí, instinto equivale a corazón -, recuperó para la poesía española una corriente sojuzgada por el modernismo, por el “arte por el arte” “mediante una inteligente y armónica fusión de los elementos tradicionales y restauradores, por la espléndida aleación de un sabor clásico y renovadora y juvenil curiosidad”

Frente al arte deshumanizado, es la de García Lorca, poesía humana, lirismo apasionado, “inspiración, puro instinto, razón única del poeta que debe volcarse, desarmarse, proyectarse, con profunda ternura, alrededor de los temas eternos: vida, amor, muerte, alegría y pena”.

Pero este poeta, todo corazón, supo también expresar en forma directa - en actos y palabras - su compromiso con el mundo: “Siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Nosotros - me refiero a los hombres de significación intelectual y educados en el ambiente medio de las clases que podemos llamar acomodadas -, estamos llamados al sacrificio. Aceptémoslo. En el mundo ya no luchan fuerzas humanas, sino telúricas. A mí me ponen en una balanza el resultado de esta lucha; aquí, tu dolor y tu sacrificio, y aquí, la justicia para todos, aún con la angustia del tránsito hacia un futuro que se presiente pero se desconoce, y descargo el puño con toda mi fuerza sobre el último plato de la balanza”. Y así, cuando el drama ganó las calles en España, Federico fue una de las primeras víctimas y, en la madrugada del 19 de agosto de 1936 cayó fusilado por la reacción. Tal vez nunca se habrá llorado y protestado tanto en la tierra entera como ante su muerte. “El primer poema que detalló este horror fue de Antonio Machado. Su tremendo estribillo sonará para siempre, como un redoble de campana, en la noche de sus asesinos:
…Que el crimen fue en Granada, saber - ¡pobre Granada! -, ¡en su Granada!

Había nacido en Granada el 5 de junio de 1898.

Continuar leyendo…