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Norbert Wiener

   Publicado por: Administrador en Matemáticas

Matemático estadounidense, nacico en Missouri, Columbia el 26 de noviembre de 1894 y fallecido el 18 de marzo de 1964.

Desde su infancia mostró tener un cerebro privilegiado. A los 18 años obtiene su doctorado en Filosofía en la Universidad de Harvard, fue profesor de Lógica matemática en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, aunque, a lo largo de su vida, impartió cursos en numerosas universidades de otros países, como México, Gran Bretaña, India, etc.

Cuenta una anécdota que estaba previsto que al cabo de un mes el profesor Wiener y su familia cambiasen de casa. Su mujer, que conocía perfectamente la cabeza de su pareja, comenzó a recordarle todos los días, antes de que su marido saliese para clase, los avatares de la mudanza: “Norbert, acuérdate que dentro de treinta días nos cambiamos de casa y que, cuando salgas de la universidad, no tendrás que coger el mismo autobús sino el que te llevará a la zona de nuestra nueva morada”. “Si querida”, respondía Wiener.

Así día a día, la paciente esposa, advirtió a su marido del cambio. “Hoy es el día”. – le indicó – “Recuerda que debes subir, al salir de clase, al autobús que te llevará a nuestra nueva casa”. “No te preocupes. Adiós, querida”.

Claro está, al salir de la universidad, Norbert cogió el autobús de siempre. Llegó a su antigua casa y al bajar se dio cuenta que ya no vivía en aquel lugar. Como no sabía ir, desde allí, a su nueva casa, cogió de nuevo el autobús que le llevaba todos los días a la universidad. Se bajó y esperó a que llegase el otro. Se subió y llegó a la zona residencial que albergaba su nueva vivienda. Al bajar se encontró con una gran número de chalés y no fue capaz de identificar el suyo. Empezó a dar vueltas. Se estaba haciendo de noche y todavía no había encontrado su hogar. Perdido, se acercó a una niña que iba por la calle y le dijo: “Perdona. ¿No sabrás dónde viven los Wiener?”. “Si papá, venga, te llevo a casa”.

Entre los años 1920 y 1923, Wiener se preocupó por un fenómeno físico sin demasiada importancia en esta ciencia, el llamado movimiento browniano, que se refiere al movimiento perpetuo que tienen las partículas disueltas en un líquido (por ejemplo, raspaduras de roca en agua), movimiento irregular que no parece responder a ninguna ley física. Einstein, a principios del siglo XX, dio una explicación satisfactoria de este movimiento, desde la termodinámica, obviando los complicados caminos en zig-zag de las partículas brownianas.Wiener se preocupó del estudio de las trayectorias de dicho movimiento, aplicando sus conocimientos matemáticos. Las propias trayectorias de las partículas le sugirieron la idea de un camino que zigzagueara tanto que fuera, prácticamente, sólo ángulos y picos.

Inventó así una función no diferenciable en ningun punto, de difícil representación, pero no más abstracta que cualquier otro objeto geométrico como el punto o la recta (de mejor visualización). Desarrolló una medida de las probabilidades para conjuntos de trayectorias que no son diferenciables en ningún punto, asociando una probabilidad a cada conjunto de trayectorias, aprovechando la interpretación dada por Einstein al movimiento browniano.

Construyó así una probabilidad que permitiría describir el fenómeno en términos matemáticos, en lo que se refiere a la trayectoria y posición de las partículas a través del tiempo.

El trabajo de Wiener sobre el movimiento browniano estableció un importante precedente para hallar aplicaciones en Física, Ingeniería y Biología; además, permitió formular un problema de cálculo de probabilidades en términos de la medida de Lebesgue, que utilizaría diez años más tarde Kolmogorov para la formalización del cálculo de probabilidades.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, sus investigaciones acerca de robots automáticos que pudieran reemplazar o sustituir con ventaja a los combatientes, sentaron los fundamentos de una nueva ciencia: la cibernética, vocablo adoptado por Wiener en el año 1947 y que procede del griego Kybernetes, es decir, piloto o timonel.

La ciencia cibernética, muy compleja, estudia, valiéndose para ello de las matemáticas, la física, la sociología, la neurofisiología, etc.: “los mecanismos de control y de comunicación en los seres vivos y en las máquinas”. Así, del estudio del sistema nervioso se ha derivado la noción fundamental de feed-back, que permite la autocorrección de un motor mediante la información que le es enviada utilizando parte de la energía producida por él mismo (servomecanismo).

Una de las definiciones más acertadas de esta ciencia es la debida a Conffignal, quien define la cibernética como “el arte de hacer eficaz la acción”.

Wiener dejó importantes obras: Cibernética: control y comunicación en el animal y en la máquina (1948), Matemáticas, mi vida (1961), Dios y Golem (1965), Hombre y hombre máquina (1966).

Si echamos una mirada a nuestro alrededor, no cabe duda de que hoy en día es así: “robots-obreros” en las fábricas, “analistas” en los laboratorios, “pilotos automáticos” en los aviones, etc. Por ello, a nuestra época se la ha llamado era de la cibernética, cuyo “padre” fue Norbert Wiener.

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Esta entrada fue publicada el Miércoles, diciembre 26th, 2012 a las 0:00 y está archivada bajo la categoría Matemáticas. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

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