Serguei Rachmaninov
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Serguei Rachmaninov nació en Oneg (Novgorod, Rusia) el 2 de abril de 1873, y falleció el 28 de mayo de 1953 en Beverly Hills (California, Estados Unidos).
De familia rica, fue alumno sobresaliente en Moscú, y antes de los 20 había conquistado prestigio y premios. Pero el fracaso de su Primer concierto para piano y de su primera sinfonía lo hundió en la melancolía. Tratado psiquiátricamente, reaccionó, pero toda su vida fue melancólico profundo. El medico Nicolás Dahl utilizo la hipnosis para darle seguridad y curarlo de su inclinación a la bebida, que lo postraba. El estreno de su Segundo concierto le devolvía la paz interior y pudo encarrilar su vida con normalidad.
La revolución soviética lo desanimó. El era de alta clase, terrateniente y ajeno a los ideales socialistas. Se marchó con su familia y vivió sucesivamente en Francia, Suiza y los Estados Unidos, donde dirigió con éxito y tocó sus obras con un apoyo invariable del público.
Hoy, se considera que fue el que más influyó en la música norteamericana por su melodismo sentimental -derivado de Tchaikovsky- y su hábil manejo de la orquestación. Su compatriota Stravinsky emitió de su obra un juicio desdeñoso: “Autor de acuarelas estilo Tchaikovsky terminó convirtiéndose en un compositor muy viejo (anticuado)”.
El que oye sus obras no comparte ese desdén; queda conquistado por sus frases emotivas, anhelantes y cantables, que lo descansan de preocupaciones teóricas o intelectuales.
Por último, además de pianista excepcional fue un orquestador que amaba el sonido sinfónico y sabía crearlo con belleza y emoción. Jamás se escucharán elogios referidos a él por parte de los renovadores como Stravinsky, pero hasta los más reacios concuerdan en que sabía perfectamente como alcanzar, mantener y desarrollar climas sentimentales muy apasionantes.
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