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Sam Cooke

   Publicado por: admin en Arte, música

Saltó a la gran fama en 1957 con una hazaña: siendo negro, puso su tema Tu me enviaste en el número uno del chart (blanco) norteamericano. Y allí, en la cima, se quedó. Hasta que fue asesinado en diciembre de 1964, cuando sólo tenia 33 años. 

Se ha dicho muchas veces como un chiste que los músicos, y específicamente los cantantes, hacen lo que hacen sólo para conquistar chicas. Hay numerosísimos ejemplos que lo confirmarían. EI moreno Sam Cooke, gran cantante, seductor nato, seguramente figuraría en esa lista. Aunque nadie podría afirmar que cantaba así para tener éxito con las chicas. Cierto es que cantaba de maravillas, y que las mujeres se rendían ante su voz. Lamentablemente, nunca se sabrá hasta donde podría haber llegado, porque en la noche del 10 de diciembre de 1964, cuando tenia apenas 33 años y llevaba sólo un lustro en el estrellato, fue asesinado en un hotel de Los Ángeles, en confusas circunstancias… Sam estaba con una chica. El era negro, y ella, blanca. Y alguien disparó.

Sam Cook (su verdadero apellido no llevaba la “e” final) nació el 22 de enero de 1931 en Chicago, Illinois. Como tantos colegas suyos, comenzó cantando gospel en la iglesia junto a su padre, el reverendo Charles Cook, y a sus seis hermanos. Luego pasó a formar parte del grupo adolescente Singing Children, y a los 20 años, como cantaba verdaderamente bien, llegó a grabar sus primeros singles de gospels como parte del cuarteto The Soul Stirrers, que llegó a ser un clásico del género. Allí hizo carrera Sam, hasta que en 1956, Bumps Blackwell, el productor del sello Speciality, que editaba a su grupo gospel, le propuso grabar como solista, y ya no temas de corte religioso. Así, en ese mismo año 56, Sam grabó con el nombre de Dale Cook su primer single de música secular, Loveable. Y un par de meses después sacó el segundo, I’ll come running back to you. Pero no paso nada especial. Ya en 1957, su contrato discográfico lo compro Bob Keene, dueño de su propia casa de discos en California, y el debut en el nuevo sello del promisorio cantante, ya con el nombre de Sam Cooke, no pudo haber sido mejor: grabó You send me (Tú me enviaste), y el tema se disparó directo al numero uno de ventas. Un tema negro arrasó en el chart de todo el público, o sea, en el que dominaban los blancos, y llegó a vender dos millones y medio de copias.

Entre ese momento y hasta el final de su contrato con Keene, en 1959, Cooke hilvanó una serie de éxitos con notorio nivel artístico: For sentimental reasons, Win your love for me, Love you most of all, Everybody loves to cha cha cha, Only 16, Wonderful world. Luego fichó para RCA, sello en el que siguió lanzando hits y donde además instaló su propia compañía, la Sar. En 1962 y 1963 publicó Chain gang, Cupid, Feel it, Twistin the night away, Having a party, Bring it on home to me, Send me some lovin, Another saturday night, Frankie and Johnny, Little red rooster. Y siguió en el 64 con Good times, Shake y A change is gonna come. Hasta que llegó la fatídica noche en la que fue liquidado. Según parece, Cooke entró en un hotel con una mujer blanca, luego de una fiesta, y algo se complicó. Hubo discusiones, corridas en el hall, y en un momento, varios disparos.

Quedó la leyenda. Hoy se reconoce a Sam Cooke como intérprete y como autor: Rod Stewart grabó Twistin the night away; The Animals, Bring it on home to me; los Rolling’ Stones, Little red rooster; Otis Redding, Shake. Y quedaron, claro, su voz y su sonrisa. Sus fans dicen que cada día canta mejor.

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Esta entrada fue publicada el Miércoles, Noviembre 12th, 2008 a las 0:01 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

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