Otis Redding
|
|
|
La historia de la música popular del último medio siglo esta llena de sucesos trágicos. Pero pocos casos son tan terribles como el de este gran cantante de soul. Redding venía de ser consagrado en Gran Bretaña como el mejor cantante del año 66, y acababa de maravillar, en el Monterrey Pop Festival, al público que había ido a ver a Jimi Hendrix y Janis Joplin. Pero todo quedó trunco cuando murió, pocos meses después, en un accidente de aviación. Tenia 26 años.
Los integrantes de la banda Booker & The MGs, que lo acompañaba en las grandes actuaciones recuerdan hoy que el desafío del Festival de Monterrey les parecía a todos, menos a Otis, demasiado difícil. Cuando llegaron al campo donde se estaba celebrando ese gran encuentro de rock, pensaron que sus temores tenían sentido, porque allí había 40 mil rockeros de pelos largos y ropas de colores, buscando excitación en figuras de la talla de Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Who, Eric Burdon y Jefferson Airplane. Hasta Simon & Garfunkel parecían mas a tono con la situación que ellos, la mayoría negros todos con el cabello corto y vestidos con formales trajes.
Los músicos tenían dudas, pero el cantante lució certezas. Cantando con el alma, gimiendo y aullando. Por eso, Otis Redding terminó ovacionado en el gran festival de rock, luego de hacer lo de siempre en él, es decir soul, algo de funky y baladas desgarradas: Respect, Shake, I’ve been loving you too long, Satisfaction de Jagger y Richards, y Try a little tenderness.
Ese gran triunfo, conseguido en la medianoche del 16 de junio de 1967, podría haberlo posicionado como la gran estrella de la música negra, mas allá de los géneros y las razas, en un momento en que toda la música joven parecía estar florecida. Pera unos pocos meses después, el 10 de diciembre de ese mismo año 67, la avioneta en la que viajaba junto a su banda, The Bar-Kays, se vino a pique y cavó en las aguas del lago Monoma, en Wisconsin. Hubo un solo sobreviviente, y no fue Redding.
Su historia merecería ser contada por una buena película. Nació en Macon, Georgia, el 9 de setiembre de 1941, con el mismo cuadro de situación que tuvieron muchos de sus colegas famosos: su padre era sacerdote baptista, y por eso, de niño aprendió a cantar gospel en la iglesia. Siendo un adolescente, se inclinó hacia el rhythm & blues, y los primeros pasos sobre un escenario los dio como un buen imitador de Little Richard, el autor e intérprete de Tutti frutti, Long tall Sally y Good golly miss Molly, que estaba asomando en esos días de la segunda mitad de los 50. Redding pudo grabar algunos singles, en ese estilo, entre 1959 y 1961.
En 1962, consiguió un puesto de cantante en la banda Johnny Jenkins & The Pinettoppers, básicamente porque en las giras también oficiaba de chofer del micro, y de plomo para armar y desarmar los equipos. Con esa compañía, logro un hit regional con Love twist!. Cuando el grupo consiguió una prueba en los estudios Stax de Memphis, donde se estaba cocinando la respuesta sureña al soul de Tamla Motown, Redding le pidió a Jim Stewart, uno de los dueños de casa, que le dejara cantar dos temas suyos. Uno de ellos, These arms of mine, impresionó tanto al productor, que se convirtió en un single editado. Y no le fue nada mal: llegó al Top 20 del chart de rhythm & blues.
EI grupo de Jenkins no fue contratado y luego se perdió en el olvido. Redding, en cambio, firmó para el sello Atlantic, con un arreglo especial por el que pudo grabando en Stax y con la producción de Stewart. Eso le permitió contar con Booker T & The MGs., la excelente banda de apoyo que tenía el sello para hacer las grabaciones. Esa combinación logró un par de hits menores, Paint in my heart, en 1964, y Mr. Pitiful, a comienzos de 1965, hasta que la propuesta estuvo madura, y generó los dos temas de crossover mas exitosos de fines de ese año 65, la balada I’ve been loving you too long y el funky Respect, que un año y medio después será un gran suceso (numero 1 en el chart nacional, nada menos) en la versión de Aretha Franklin.
Al otro lado del océano
A Gran Bretaña habían llegado esas grabaciones del muchacho. Especialmente, los jóvenes mods, orgullosos de su buen gusto no sólo para vestir, sino para elegir su música, habían adoptado a Redding como un artista de culto. Por eso, no extrañó que en ese mercado también empezase a registrar buenas ventas. Con My girt original de los Temptations, hizo punta, y el álbum del cual fue extractado el tema, Otis blue, alcanzó el Top 10 del ranking ingles. Luego, una memorable aparición en el programa Ready Steady Go! hizo conocer su figura, y los siguientes singles, I can’t turn you loose y Fa-fa-fa-fa-fa (Sad song) también figuraron en el chart al menos en el Top 30.
Estaba siendo tan reconocido en el país de Los Beatles, que a comienzos de 1967 fue primera figura de la gira Stax/Volt que recorrió Europa con todas las estrellas del sello Soul. Y en esos shows, lució a gran altura. Así, la racha continuó, casi naturalmente, con el éxito en Monterrey. Pero luego todo terminó.
Lo que completa la singularidad de esta historia es que, tres días antes del accidente fatal, Redding grabó un tema, (Sitting on) The dock of the bay, que se convertiría en su más grande éxito: llegó al número 1 del chart norteamericano, y al número 3 del ranking inglés. Redding no pudo vivir ese momento de gloria, ni tampoco recibir el Grammy al Mejor Disco de Rhythm & Blues de 1968, que ganó por ese mismo single.
Era lógico que, con tanto talento y tanto infortunio, se convirtiera en una leyenda. Las recopilaciones de éxitos de Otis Redding siguen siendo, treinta años después, números de fuertes ventas en todo el mundo. Su prestigio alcanzó hasta para que sus hijos, integrados a un trío soul llamado The Reddings, pudieran tener cierto suceso en los 80.
Deja una respuesta