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Nov

Neil Diamond

   Publicado por: admin en Arte, música

No era (es) facilmente ubicable. Quizá demasiado callejero para figurar en el mundo de las canciones serias, donde estan Frank Sinatra y Tony Bennet. Pero también, quizá, demasiado formal para entrar en la escena del rock, junto a Bruce Springsteen o Neil Young. Por eso, Neil Diamond se quedó a mitad de camino, y hoy no aparece a primera vista en las revisiones de la música popular de los tiempos recientes. Pero esta. Porque ese no-es-ni-una-cosa-ni-otra le permitió crear un nuevo sitio. Con aciertos y errores, pero imposible de ignorar. Así se entiende que el grupo canadiense The Band, cuando celebró en San Francisco, en 1978, un gran concierto para su despedida, haya invitado a Bob Dylan, Eric Clapton, Joni Mitchell, Neil Young, Muddy Waters, Ron Wood, Van Morrison, Ringo Starr… y Neil Diamond.

Ese gran concierto, donde Diamond aparece cantando junto a esas otras grandes figuras, fue documentado nada menos que por Martin Scorsese en el film The last waltz, y en un álbum triple (lanzado en su momento en vinilo, pero cuya edición en CD jamás se vio en las disquerías argentinas).

A partir de Cherry, cherry, su primer éxito de 1966, Diamond hizo grandes canciones. Para otras voces y para al mismo. Tuvo mucho éxito en los años 70. En esos días, era un certificado de buen gusto tener en casa su álbum Tap root manuscript, donde estaban la Trilogía africana con Soolaimon, y otros temazos, como Cracklin’Rosie y He ain’t, he’s my brother (El no es pesado, es mi hermano, el mismo que consagraron los Hollies). Y su LP doble en vivo Hot August night (Noche cálida de agosto) fue otro gran clásico de ese tiempo, que los buenos disc jockeys de las discotecas pasaban a buen volumen poco después de la medianoche, para que la gente lo disfrutara antes de que se desatase el baile que, sí, tenia otra musica: soul del Tamla Motown, algo de funky, o sencillamente el pop nacional de moda.

Este hombre de 1,83 m, que usaba camisas de cuellos amplios, apareció como un notable compositor de éxitos que, significativamente, no recurría a los facilismos: no escribía sobre temas banales, ni usaba estribillos onomatopéyicos, ni simplificaba las melodías. Componía, y el público lo aceptaba. Así, Diamond llegó a ser tenido en cuenta, como autor, por interpretes tan disímiles como el grupo de heavy rock Deep Purplee -un monstruo de ventas en la primera mitad de los 70-, los mencionados pop Hollies, el Rey Elvis Presley, El Príncipe Cliff Richard o The Monkees, otro notable fenómeno popular de esos días.

Y además llegó a ser un gran performer. Un buen interprete de sus creaciones.

Neil Diamond nació como Noah Kaminsky el 24 de enero de 1941 en Coney Island, un barrio suburbano de Nueva York. Y se crió en Brooklyn. Lo que cuenta el argentino Sandro con respecto a su adolescencia en su Valentín Alsina natal (”Podría haber sido pandillero de navajas, pero la música me salvó”) es muy parecido a lo que recuerda Diamond: “Era el menor de la barra. Los pibes más grandes, los de la secundaria, tenían pistolitas caseras. Una noche, cuando me pegaron dos veces en la cara con balines de aire comprimido, decidí dejarlos”. Su personalidad era introvertida para que se sintiera cómodo en la esquina, cuando la noche caía sobre Brooklyn. “Para mí, el secundario fueron cinco años pasados en estado de coma, preguntándome sobre mi relación con las chicas y porqué no tenia éxito en las fiestas.”

Ese muchacho vio una vez cantar a Pete Seeger, el prócer del folk contestatario, uno de los padres ideológicos del primer Bob Dylan. Y se deslumbró. Por eso, se consiguió una guitarra y se refugió en las seis cuerdas. Y de a poco, en la soledad de su cuarto, empezó a aprender cómo se escribía una canción. La primera que hizo, Hear them bells (Escuchen esas campanas), le permitió mostrar que su estilo podía ser interesante. Así tuvo una tarjeta de presentación para ingresar, en el comienzo de los 60, en el Brill Building, un edificio que era una fabrica de éxitos musicales. Allí se contactó con los editores Jeff Barry y Ellie Greenwich -socios y pareja: eran marido y mujer-, quienes le abrieron las puertas para que sus temas llegaran a buen destino. En 1965, Diamond logró su primer suceso como autor, con Sunday and me en la versión de Jay and The Americans: la canción llegó al Top 20 nacional. Poco después, en el pequeño sello Bang Records que impulsaba el productor Bert Berns, lanzó su primer single como intérprete, el interesante Solitary man (Hombre solitario), que tuvo una discreta repercusión. Lo que sí funcionaba muy bien era su pluma: así, The Monkees, el gran fenómeno comercial norteamericano en esos días de reinado de Los Beatles, tuvieron dos hits con sus I’m a believer (Soy un creyente) y A little bit me, a little bit you (Un poco de mi, un poco de vos).

Así llegó 1966, cuando Diamond pudo, por fin, colocar un tema escrito y cantado por él en los primeros puestos: Cherry, cherry figuro en el Top 10 del chart. Entretanto, continuaban sus éxitos como autor: The boat that I row, por Lulu; I’ll coming around, por Cliff Richard, y Kentucky woman, por Deep Purple, elevaron su prestigio y sumaron suceso.

Pero no todo fue fácil. Su primer LP, The feel of Neil Diamond, producido e ideado por Barry y Greenwich, no respondió a sus expectativas. Es que sonaba demasiado comercial. Tenia algunas buenas canciones, como la mencionada Cherry, cherry, pero también incluía tracks olvidables, como una graciosa versión de La bamba, el clásico de Richie Valens. En la misma grabación, se lo oye a Diamond diciendo, antes del tema Hanky panky, un prototipo de la canción chicle (bubble-gum music): “No voy a cantar esta canción, no importa quien la haya escrito…”. Sus autores eran Barry y Greenwich, y, claro, Diamond no cumplía con lo anunciado, y la cantaba… En la misma línea publicó otro álbum, Just for you (Sólo para vos), que, eso sí, ya tenía mejores canciones, como Red red wine (Rojo rojo vino, años mas tarde convertida en un hit mundial con una versión reggae, par los ingleses UB40) y Girl, you’ll be a woman soon (Nena, muy pronto serás una mujer).

EI gran cambio lo produjo un tema autobiográfico, Brooklyn roads (Calles de Brooklyn), que escribió a fines de los 60 y que le marcó el camino que debía seguir. Así Diamond afianzó su perfil y lanzó, de movida, un tríptico realmente interesante: los álbumes Vervet gloves and spit, Brother Love’s travelling salvation show (donde figuró Sweet Caroline, su primer gran hit como single) y Touching you… touching me.

Siguió en un gran nivel con el ya mencionado Tap root manuscript, uno de los grandes discos de la época. Porque tenía buenos temas y también un sustento conceptual. En su contratapa, Diamond escribió: “Cuando sentí que el rhythm & blues perdió su sensibilidad, me enamoré de una mujer llamada música gospel. Nos encontramos secretamente en las iglesias de Harlem e hicimos el amor en la costa del Mississippi. Y amándola como la amé, senti el anhelo de conocer sus raíces. Y las encontré. Estaban en África. Y me dejaron sin aliento”. Siguió con el doble en vivo Hot August night y con Stones, donde incluyó Chelsea morning (Mañana de Chelsea). Así llegó a Moods (Estados de ánimo), con el que obtuvo uno de sus picos de popularidad. EI LP tenía un gran comienzo con Song sung blue (Canta una triste canción) y seguía al mismo nivel con temas como Porcupine pie, High rolling man y Morning side, entre otros. El gran momento lo coronó con Love at The Greek, otro disco doble en vivo, grabado en el Greek Theatre de Los Angeles. Tan arriba estaba Diamond por entonces, que la CBS le ofreció, en 1973, un contrato multimillonario: podía ganar millones de dólares, en concepto de regalías por adelantado, si firmaba. Y firmó. Lo primero que le encomendaron, fue la banda sonora del film Jonathan Livingston Seagull (aquí Juan Salvador gaviota), un álbum que fue controvertido, porque algunos (pocos) lo vieron genial, y otros (muchos), totalmente pretencioso. Pero que, para tranquilidad de su compañía discográfica, fue un éxito comercial. Cantaba Diamond: “Dormimos para sonar… Mientras podamos, soñemos. Porque despertamos a un nuevo día… A un glorioso día. Y toda su gloria cuenta simplemente su historia”. De las duras criticas se repuso enseguida con dos buenos discos, Serenade (Serenata), otro hit de ventas, y Beautiful noise (Hermoso ruido), producido por Robbie Robertson, líder de The Band.

En 1978, Diamond se unió a una gran cantante, Barbra Streisand, y el dúo produjo un éxito mundial, You don’t bring me flowers (No me traes flores), que fue incluido en el álbum lim glad you’r here with me tonight (Estoy contento de que estés aquí conmigo esta noche). En esos días, Diamond participó del concierto despedida de The Band. Al año siguiente, publicó September morning, un álbum que tenia interesantes tramos, como el tema central, escrito a dúo con Gilbert Becaud, y que presentaba, en el arranque del lado B, una singular versión en vivo del clásico soul Dancing in the street (Bailando en las calles).

En 1980, Diamond accedió a otra popularidad, ya no como autor o intérprete, sino como actor. Protagonizo The jazz singer (EI cantor de jazz), un film que contaba la vida de Al Jonson. Y además escribió los temas de la película. EI álbum fue otro éxito.

A medida que avanzó la década, su figura fue borrándose. Las ultimas noticias sobre él las dieron su álbum Primitive (Primitivo) de 1984, que llegó al Top 5 inglés, y básicamente, sus recopilaciones de éxitos, tipo Best of … o Greatest hits.
Diamond sigue viviendo en Nueva York. En cualquier momento, reaparece.

Cronología básica

En una familia de clase media baja, hijo de un comerciante de telas, nació Noah Kaminsky, en enero de 1941, en Coney Island, Nueva York. Pasó su infancia y adolescencia en Brooklyn, tal como lo contó luego en su canción Brooklyn roads. A mitad de los 60 comenzó a escribir canciones. Poco después de tener sus primeros éxitos como autor, logró acceder a la notoriedad con su single Cherry, cherry. Era 1966. Les dio temas a Deep Purple, The Monkees, Elvis Presley y The Hollies. A fines de la década definió su estilo. Con el single Craklin’ Rosie logró, en 1970, su primer numero 1. Lanzó álbumes memorables. u álbum Moods, de 1972, fue su mayor éxito del período. Hizo dos notables discos dobles en vivo, Hot August night y Love at The Greek. Con el dúo que formó con Barbra Streisand, en You don’t bring me flowers, en 1978, llegó otra vez al puesto máximo del ranking norteamericano. Protagonizó el film The jazz singer sobre la vida de AI Jonson, y compuso la banda sonora. En los 80 mantuvo su nombre activo, con discos de recopilaciones de éxitos.

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Esta entrada fue publicada el Martes, Noviembre 4th, 2008 a las 2:51 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

1 comentario

Jose luis Marziali
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La biografia de Neil Diamond esta desactualizada, puesto que para ser breve entre el 2005 y el 2008 ha publicado nuevos LP por ejemplo el último “home befero…..” exito y primero en el mes de mayo de 2008 en Estados Unidos e Inglaterra, ni que decir de sus giras por Europa y Estados Unidos o su aparición en Glasburry o en American Idol, etc. etc, si es cierto que estuvo un tiempo dormido pero hoy con Rick Rubin como productor de sus ultimos discos a vuelto con tanta fuerza como antes obvio con muchos años, pero que buenas interpretaciones esta haciendo de temas nuevos. Se lo puede ver en innurables bajadas de you tube.

Junio 7th, 2009 a las 12:27

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