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La dama del peinado batido y la sonrisa generosa comandó a principios de los 60 un explosivo trío soul, The Vandellas. Luego, cuando su relación con Tamla Motown hizo cortocircuito, siguió su carrera sola. Y perduró.
La señorita morena de sonrisa perfecta y deliciosos 21 años comenzó siendo la secretaria de Micky Stevenson, el A & R (director de artistas y repertorio, o sea, director artístico) de Tamla Motown, en los días en que el sello se ponía en marcha rumbo al sueño que conseguiría: ser la cuna del mejor soul de los años 60. Hasta que un día se decidió a mostrar cómo cantaba. Grabó un demo y se lo dejó sobre el escritorio a su jefe. Eso fue todo. Fue en el año 1962.
Ya contratada como cantante, Motown le proveyó de dos voces acompañantes, Rosalind Asford y Anette Sterling, y así quedó conformado el grupo Martha Reeves & The Vandellas, que seria uno de los números más excitantes que pudo lucir Motown en sus primeros años.
EI debut del trío de Martha demoró lo necesario. Recién se lanzó al año siguiente, en 1963, cuando apareció un tema del team Holland-Dozier-Holland que le calzaba a medida, Heat wave (Ola de calor). Ese single, que llegó bastante alto (fue numero 4 en el ranking general estadounidense), fue el primero de una serie de hits que se sucedieron durante cuatro años. El segundo lanzamiento de Reeves y sus Vandellas se produjo en el crucial año 64 del desembarco de Los Beatles en los Estados Unidos y la explosión de protestas por la desigualdad racial, con un tema, Dancing in the streets (Bailando en las calles), que llegaría a ser mucho más que un éxito comercial, porque se convirtió en uno de los mas grandes clásicos de la música popular. En 1985, Dancing in the streets fue redescubierto por Mick Jagger y David Bowie, quienes hicieron una explosiva versión en vivo, cuyo registro donaron a las victimas del hambre en África, a través del celebre proyecto Live aid, impulsado por Bob Geldof, el cantante de la banda británica Boomtown Rats.
En medio del mayor suceso del trío de Martha Reeves, hubo un cambio de sus integrantes. Betty Kelly reemplazó a Annete Sterling. Y la nueva formación no tuvo fortuna. Al menos en un primer momento. Recién en 1965, Reeves y las Vandellas lograron poner otro tema en un sitio de notoriedad. Fue Nowhere to run (Ningun lugar adonde correr). Sólo en 1967 pudieron ponerse en forma, cuando sumaron dos éxitos más, Jimmy Mack y Honey Chile.
Pero sobrevino un cortocircuito en la relación de Reeves con el jefe supremo de Motown, Berry Gordy. Quizá fue un problema de cartel, porque el sello acababa de contratar a Diana Ross para que fuera su máxima figura.
Sustentada por el gran éxito que tenia en la escena soul del norte británico, básicamente por, Dancing in the streets y Jimmy Mack, Reeves comenzó una carrera solista a fines de los 60. Luego, ya iniciados los 70, formó un trío con su hermana Lois y con Sandra Tilley, pero no pudo llamarlo como el original, Vandellas, porque Berry Gordy le ganó una batalla legal por la posesión del nombre. En 1973 grabó un álbum solista y atravesó el resto de la década haciendo actuaciones en las que combinaba un estilo cercano a la disco music con el viejo toque Motown con el que había llegado a la cumbre. A finales de los 80, Reeves se tomó revancha. Se reunió con sus dos primeras compañeras, y así, con el trío original, regrabó sus grandes éxitos de 20 años de carrera.
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