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Nov

Jan Sibelius

   Publicado por: admin en Arte, música

Muy cerca de los 92 años vivió Jan Sibelius, que había dejado de componer a los 63. Treinta años de silencio no son un caso raro. A los 38 Rossini se entregó a la buena vida: viajes, amoríos y comilonas, durante más de treinta. El italiano siempre había sido un perezoso. Quizá hubo un elemento común en ambos retiros: Rossini quedó fuera de moda ante el avance de Bellini y Donizetti, y Sibelius había quedado aislado en 1929, cuando Debussy, Ravel, Stravinsky, Prokofiev y el grupo Schoenberg-Berg-Webern trastornaron la estética musical, en coincidencia con Braque, Picasso, Bufy, Matisse, el cine y la técnica que dominarían el siglo XX.

Sibelius, nacido en Järvenpää el 8 de diciembre de 1865, estaba destinado a ser abogado, pero pronto eligió el violín y la composición musical. Era alto, elegante, hermoso, con bigote coquetamente puntiagudo, cabellera enrulada y revuelta. Temprano fue perdiendo el pelo y, para no delatarlo, se rapó totalmente. Finlandia, su patria, había formado parte de Suecia, luego pasó al dominio ruso, y Sibelius sintió vivo el amor patriótico y la belleza de su tierra natal, el paisaje helado, los inviernos largos e intimistas y el llamado de las leyendas. No fue un folklorista, sino un cantor sinfónico, muy pronto dueño de los recursos orquestales, del piano y del violín. La melodía amplia, sentimental y dramática, los ritmos arrasadores y un sostenido tono grave que no llega a ser depresivo, son los rasgos básicos de su estilo. Es un músico “serio”, con pocos o ningún arresto de humor o de alegría. Las influencias que delata son Wagner, Bruckner, Brahms y Reger y, curiosamente, fue siempre muy estimado en Inglaterra, un país de humoristas.

Los directores orquestales gustan de interpretar sus bien escritas sinfonías (siete, de 1899, 1901, 1907, 1911, 1915, 1923 y 1924) Y no hay violinista que no aspire a dejar una buena versión de su Concierto, obra maestra del repertorio. Muchas y bellas canciones, infinidad de piezas para piano, para violín y piano, poemas sinfónicos y un famoso Vals triste perfilan al más notable artista de Finlandia, que encarnó y encarna el espíritu nacional, mucho tiempo oprimido y desde 1918 corporizado en un Estado. Sibelius vivió para verla, hasta el 20 de setiembre de 1957.

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Esta entrada fue publicada el Lunes, Noviembre 3rd, 2008 a las 12:00 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

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