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Héctor Villa-Lobos

   Publicado por: admin en Arte, música

Como un dictador musical respondió Héctor Villa-Lobos a quien lo interrogó sobre el folklore de su país. Había viajado por él en toda extensión y profundidad para conocerlo. Y lo expresó tan cabalmente como Verdi a Italla, como Bartok a Hungría. Había nacido en Río de Janeiro e 15 de marzo de 1887, el mismo año en que Verdi estrenó su Otelo, y su apellido era de origen español y de una sola palabra.

Su primera educación musical fue obra de su padre, quien le enseñó a reconocer cada sonido, musical o no: un pájaro, un grito, un chirrido. Todo puede ser música para un compositor. Su formación fue a base de pura vida, pero además dispuso de un pequeño violoncelo y lo tocó en veladas familiares. Pronto fue conocedor de los conjuntos populares y los choros o cantos de la gente pobre. Tal como Haydn y Schubert.

Cuando tenia doce años murió su padre. Pero él ya estaba formado como músico y poseía su carácter propio. De pueblo en pueblo, subsistió como músico ambulante, conoció el nordeste (Bahía, Pernambuco) y más tarde el sur del Brasil. Pero ya había elegido la música de Bach como orientadora, casi sin maestros y, por supuesto, sin conservatorios. A puro esfuerzo e intuición, Héctor se aventura en la composición, a los 13 años para guitarra y más tarde para pequeños conjuntos. Poco y nada sabe de Europa, no sigue ningún ejemplo, pero se aventura a trazar su primera opera -Izahi- a los 28 años, a casarse a los 30 y a presentar sus obras públicamente: una sinfonía, el poema Amazonas y desde allí en más, un torrente de piezas pianísticas, sonatas y los primeros choros, invención suya derivada de los cantos callejeros. También inventará más tarde sus Bachianas brasileiras, porque “la música de Bach es casi un folklore universal”.

Por eso, cuando viaja a París y le preguntan con quien va a estudiar, responde: “Con nadie; les haré conocer la música de mi país”. ¿Arrogante? No. Tenía razón. Hoy se lo comprende mejor cuando un genio como Olivier Messiaen busca en los ritmos amazónicos la renovación de la música francesa y del resto de Europa. Desde entonces, hasta el 17 de noviembre de 1959, cuando muere, su torrente creador no se agota. Suya es la renovación del lenguaje guitarrístico y suyo también el descubrimiento de un nuevo mundo expresivo ligado a su pueblo y a su país.

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Esta entrada fue publicada el Lunes, Noviembre 3rd, 2008 a las 12:00 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

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