3
Dic

Enrico Caruso

   Publicado por: admin en Arte, música

Nació en una familia pobre y comenzó cantando en las iglesias. Estudió con Guglielmo Vergine e hizo su debut el 16 de noviembre de 1894 en L’Amico Francesco de Morelli en el Teatro Nuovo de Nápoles. Continuó cantando en pequeños teatros del sur de Italia, no siempre con éxito, y estudiando con el director Vincenzo Lombardi hasta 1897. En mayo de ese año apareció en Palermo en La Gioconda y obtuvo su primer éxito verdadero.

Su reputación quedó establecida tras actuaciones como Loris en las primeras producciones de Fedora de Giordano (Teatro dal Verme, Milán, 1898) y en su debut en Buenos Aires en 1899, en Roma en Iris de Mascagni, también en 1899, y finalmente, durante la temporada 1900-1901, cuando una poco auspiciosa aparición en La Boheme fue seguida por un triunfo con El Elixir de Amor en La Scala. Caruso cantó El Elixir de Amor en el Teatro San Carlo de Nápoles, también en 1901, pero después de una controvertida recepción de esta actuación resolvió no volver a cantar en Nápoles y así lo hizo.

El 14 de mayo de 1902 Caruso realizó su debut en Rigoletto con gran éxito en el Covent Garden, donde reapareció desde 1904 a 1907, así como en 1913 y en 1914. Durante esos años también cantó en España, Alemania, Austria y Francia. Pero el teatro en el que actuó más a menudo fue el Metropolitan, donde fue contratado en forma continua desde 1902 hasta 1920. En Italia solamente se presentó dos veces más en una producciones de Pagliacci en el Teatro Costanzi de Roma en 1914 y en el Teatro dal Verme de Milán en 1915. Su última actuación en público fue en La Juive de Halevy en el Metropolitan el 24 de diciembre de 1920. Murió de pleuresía.

Debido a una preparación incompleta e irregular, Caruso comenzó su carrera con ciertas deficiencias técnicas. No obtuvo seguridad en sus notas altas hasta alrededor de 1902 y al comienzo era considerado casi como un barítono. Esto, sin embargo, se convirtió en uno de sus recursos una vez que logró manejarlo. La excepcional atracción de su voz estuvo, de hecho, basada en una fusión de características de barítono y de tenor que le permitían pasar fácilmente de tonos suaves y cuidadosos a otros impetuosos y apasionados.

Las cualidades de la voz de Caruso le permitieron abordar el repertorio lírico italiano y francés (Fausto, Los Pescadores de Perlas, Manon, Manon Lescaut, La Boheme y Tosca) tan bien como las óperas más livianas del siglo XIX como El Elixir de Amor o Martha. Además fue un notable intérprete de Verdi y de grand-opera (Rigoletto, Un Baile de Máscaras, La Fuerza del Destino, Aída, La Judía, La Africana, Sansón y Dalila). Pero la leyenda de Caruso, considerado el más grande tenor del siglo XX, se debió también a un temperamento tan fogoso y vehemente como su voz.

Caruso participó en los estrenos de La Arlesiana y de Adriana Lecouvreur de Cilea en el Teatro Lirico de Milán, en 1897 y en 1902 respectivamente, así como en La Fanciulla del West de Puccini en el Metropolitan en 1910. Además realizó numerosas grabaciones que contribuyeron a su fama mundial.

Tags: , , , ,

Esta entrada fue publicada el Miércoles, Diciembre 3rd, 2008 a las 0:02 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

Deja una respuesta

Nombre (*)
E-mail (no será publicado) (*)
URL
Comentario