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Nov

B. B. King

   Publicado por: admin en Arte, música

El guitarrista que ya ha cumplido 83 años y luce una cabellera completamente cana es, salvo por eso, y por una mayor tendencia a tocar sentado, el mismo de siempre: un guitarrista formidable, un showman perfecto, y la alegría de un par de horas de blues auténtico. 

Sus últimas presentaciones en Argentina, dejaron en claro que B. B. King estaba más viejo, sí, pero que todos los años que acumulaba su voluminosa humanidad, no han podido opacar la magia de sus dedos.

Es indescriptible la energía que surge de ellos y que se transporta a través de un sonido amargo, que de al tiempo que expresa su queja. Un aullido sostenido que atraviesa las capas de emociones, dejando a la audiencia al borde del éxtasis auditivo. Basta un toque de Lucille, su inseparable y fiel guitarra, para que se inicie un viaje espiritual desde los sonidos del delta del Mississippi, hasta el ritmo frenético de la música de los bares de Chicago, recorrido idéntico al que realizó el músico al comenzar su carrera, cuando abandonó la planta algodonera donde trabajaba junto a toda su familia para dedicarse a la música.

Hoy, sesenta años después, y con un repertorio lleno de hits, entre los que brillan Paying the cost to be The Boss, B.B.Boogie, Sweet Sixteen, The Trill Is Gone, Every Day I Have The Blues, y When loves comes to town, el guitarrista sigue girando por el mundo con su banda y grabando discos exquisitos, en los que pone, sacrificadamente, el mismo empeño de siempre. Durante la grabación de “Deuces Wild”, B.B. King se trasladó a por varios estudios de los Estados Unidos y Gran Bretaña. “Tengo que admitir que fue un poco cansador para mis años, pero creo que los resultados valieron La pena”. “Deuces Wild” (Pares bravos), es realmente un álbum deslumbrante, en el que Mr. King se trenza en dúos antológicos con figuras como los Rolling Stones, Joe Cocker, David Gilmour, Eric Clapton, el rapero Heavy D. y otras luminarias. “Básicamente es un disco en el que trabaje con artistas que admiro”; dice King, “gente talentosa que también es amiga y ha sido algo muy educativo para mí, como el hecho de grabar con Heavy D., un rapper muy conocido. Yo nunca me había acercado al rap y los que crean que hablar y rimar al mismo tiempo y en una métrica definida es algo fácil deberían intentarlo por su cuenta para ver que no lo es. Por otro lado me encantó conocer a gente como Mick Hucknall de Simply Red. Trabajar con ellos fue un desafío y una experiencia gratificante”; confió el guitarrista.

Que B.B. King, a los 83 años y con una carrera inigualable, haga hincapié en que este disco ha sido una experiencia educativa es muestra de su humildad y grandeza, poco usuales en el mundo rockero. Pero él es así, y es justamente esa sencillez, y su enorme carisma lo que sigue atrayendo hacia su música al público -y músicos también- de todas las edades.

Los años en el mundo del rock han valido una lista extensa de discípulos famosos, entre los que se cuentan Eric Clapton, Carlos Santana, los fallecidos Stevie Ray Vaughan y Jimi Hendrix, y dos locales: Norberto “Pappo” Napolitano y Luis Salinas.

Junto a ellos B.B. King cerró su show en la anteúltima visita por nuestro país. Entonces King reía feliz, con el rostro perlado de sudor, y manejaba la dinámica de los solos, señalando a uno o a otro, tratando de sorprenderlos, de estimularlos o bien de orientarlos por los caminos del blues. Era simplemente un maestro dando cátedra magistral a un par de alumnos, que se salían de la vaina para pasar al frente, cada uno con su estilo. ”El contacto lo tramitó la compañía norteamericana que saco mi ultimo disco. Pero yo quería tocar solo si a él le gustaba lo que yo hago”: contó Salinas en esa oportunidad. “Primero fui a Brasil, donde B.B. King estaba de gira. Nos encontramos en un teatro en Río de Janeiro. Me dijo: “Vamos a tocar en el último tema, y me enseñó el ritmo. Si le gusta a la gente, seguimos: Y asi fue. Me puso a su lado y el me dio pie para que yo hiciera mi primer solo. Tuve suerte, porque me sentía bien, tranquilo. B.B. King te inspira, y tiene una fuerza espiritual tremenda. Eso si, hace una nota y te mata. Después del show conversamos mucho. Me dijo: “Espero vivir ocho o diez años más para ver tu éxito”: cuenta con inocultable orgullo.

Con Pappo, la relación lleva más años, desde que el músico argentino se incorporó a la gira de King por los Estados Unidos en 1991. “Pappo es un gran guitarrista y un muy buen amigo mío”, disparó King en la conferencia previa a su presentación en nuestro país. Pappo recuerda que estaba muy nervioso la primera vez que se subió al escenario con B.B. King, además, el esmoquin le apretaba. “De golpe me encontré en un escenario, tocando. Estaba convencido de que eso era una especie de sueño. Pero después empecé a ver la realidad con otros ojos y cuando me quise acordar estaba en una banda, de gira”; recordaba Norberto Napolitano.

Aparte de la promoción de su disco, que lo trajo por la Argentina, King participó también en la filmación de la segunda parte de la película The Blues Brothers. “En el filme Blues Brothers 2.000 hago de un vendedor de autos usados”; cuenta el músico. “Yo soy quien le consigue a Dan Aykroyd el primer auto cuando sale de la cárcel. En otra escena hay un duelo musical entre mi banda, la B.B. King Blues Band, y los Blues Brothers. Es increíble, porque en mi banda están Travis Tritt, un músico country, Jimmie Vanghan, Bo Diddley y Eric Clapton. ¡Y son solamente los músicos! Los cantantes son Koko Taylor, Lou Rawls y Eric Clapton de nuevo. Realmente una banda excelente; dice con la emoción de un niño.

Es que King se comporta realmente como tal. Incansable, de buen humor y juguetón con su público, el músico confía que salir de gira es lo que más lo divierte, y que no piensa abandonarlo mientras su salud se lo permita.

“Quizás en algún momento tenga que dar un show frente al Gran Padre en el Cielo. Esa va a ser mi ultima gira”, bromea. Cabe preguntarse cual es el secreto para su supervivencia. King enseña su receta: “Principalmente, pensar en términos de salud no solamente de uno, sino también de la familia y los amigos. No fumar demasiado, no beber, no ingerir drogas, no manejar muy rápido, tener cuidado en los aviones. o, simplemente, tener cuidado. Así llegue yo a Los 83. Si una persona hace eso, vivirá”.

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Esta entrada fue publicada el Martes, Noviembre 11th, 2008 a las 0:04 y está archivada bajo la categoría Arte, música. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

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