Alexander Scriabin
|
|
|
Nacido y fallecido en Moscú (6 de enero 1872/14 de abril 1915), Alexander Nikolaievich Skrjabin o Scriabin fue notable pianista ya a los 20 años, viajó por Europa, se casó a los 25 y dio recitales con su mujer, Vera Issakovich, que divulgó mucho su obra aún después que su marido se divorciara para casarse con Tatiana Schloezer.
A los 26, en Bruselas, se interesa por la teosofía y el misticismo no ligado a ningún credo determinado. Esa inclinación se acentúa en su “Poema divino”, de 1905, “Poema del éxtasis”, de 1908, y “Prometeo”, con órgano, coro y juego de luces (1909-10).
Compuso conciertos, pero ese género de obra le pareció superficial, destinado al lucimiento del concertista. A sus ojos, el arte sonoro era un mensaje y nunca una diversión. En sus obras hay un impulso cada vez más acentuado hacia la transformación espiritual del ser humano y del mismo cosmos. Su personalidad se vuelca más íntimamente en su obra que en casi todos los músicos conocidos.
No es un teórico, sino un visionario, y aunque vive en el universo emocional de Chopin, Liszt y Wagner en sus comienzos, pronto emprende un rumbo propio y su obra se espiritualiza distanciándose de lo conocido hasta entonces, sin que eso signifique un lenguaje abstruso o incomprensible.
La picadura de una mosca infectada lo enfermó de carbunclo y murió a los 43 años, dejando una obra inmensa que sólo mucho después se estudio y clasifico.
La inclinación mística de su pensamiento despertó la desconfianza de los gobernantes bolcheviques, que le atribuían fanatismo religioso; además, por su audacia no fue comprendida en todo su valor, y aun hoy el público casi no la conoce. Rusia no se ocupó de el, y el resto del mundo tampoco.
Pero es uno de los más valiosos compositores de la primera mitad del siglo XX.
Deja una respuesta